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Mi hijo tiene una rabieta ¿qué hago?

 

Mi hijo tiene una rabieta qué hago. Esta fue la primera pregunta que me hice a mí misma tras contemplar el estallido emocional en el que se encontraba mi bebé delante de su plato de comida cuando todos estábamos a la mesa. Era la primera vez que me sucedía, y me quedé paralizada, no sabía qué hacer.

 

Como hablamos en el post anterior ” qué es una rabieta” estas son estallidos emocionales que suceden en niños aproximadamente entre los 2 años y los 5 años. Además recordemos que todos los niños en mayor o menor medida pasan por ellas y que son necesarias para que comiencen la etapa de independencia.

 

Seis claves fundamentales para superar una rabieta

Ahora te explicaré cómo afrontar de manera respetuosa, lo que no significa sin lloros, las sacudidas emocionales de tu hijo.

 

1. Recuerda: tu hijo tiene 2 años y no está tomando el pelo a nadie.

Esto es fundamental para poder guardar la calma y acompañar a nuestro hijo de la mejor manera.

2. Siempre y cuando no sea peligroso para tu hijo, para otras personas, animales o cosas puedes permitirte cumplir sus deseos.

Esto significa que si tu hijo quiere un huevo de chocolate y no es alérgico a ninguno de sus componentes, pues puedes acceder y que la situación termine ahí. Si por el contrario el deseo de tu hijo es correr por casa con unas tijeras en la mano evidentemente tendrás que saber decirle NO. Sin embargo estas situaciones de riesgo serán las menos probables ante una rabieta.

3. Evita tentaciones.

Si sabes que a tu hijo le encanta los juguetes y tú tienes que acercarte al centro comercial, tienes dos opciones. La primera es no llevar a tu hijo contigo para que no tenga la tentación de pedir los juguetes que allí hay. La segunda es informar de antemano a tu hijo de que iréis al centro comercial pero que en esta ocasión no le comprarás ningún juguete de los que allí hay o que sólo podrá elegir un juguete de precio inferior a 5 €.

4. Habla con tu hijo.

Necesitarás conectar con él agachándote y mirándolo a los ojos, pero sin atacar su personalidad. Expresa tus sentimientos de disconformidad en primera persona. Intenta comprender qué le sucede a tu hijo y por qué. Después indica a tu hijo que es lo que esperas de él o qué es lo que debe de hacer. Ofrécele un par de opciones para que pueda elegir.

5. Acompaña a tu hijo durante el estallido emocional.

En ocasiones cuando nos damos cuenta de que se aproxima una rabieta ya es demasiado tarde y el niño llora desconsoladamente. En ese momento debemos de permanecer a su lado de igual manera que lo haríamos con cualquier otra persona adulta que estuviese sufriendo. Si es posible le pediremos un abrazo, si el niño acepta probablemente llorará todavía más fuerte durante unos minutos en nuestros brazos, para después alcanzar la calma. Sin embargo también puede suceder que nos rechacen, debemos de aceptarlo y de indicarle que estaremos allí para cuando él nos necesite.

6. Esta etapa se acaba

La etapa de las rabietas no es más que eso, una etapa, que un poco más tarde o más temprano terminará.

Por ello ten paciencia, piensa que las rabietas se acabarán cuando tu hijo tenga la suficiente capacidad para expresar sus deseos y sentimientos con la palabra. De igual manera llega un día en que tu hijo sabrá “quién es” sin tener que llevarle la contraria a nadie.

 

 

Conclusión

Si deseas que la etapa de las rabietas dure lo menos posible debes de tener en cuenta dos cosas. La primera de ellas es que tu hijo durante la etapa del apego seguro debe de recibir por parte de sus padres todo el amor, besos y abrazos del que se disponga. Pues ésto lo convertirá en un niño seguro para afrontar el inicio de la independencia, la llegada a los 2 años.

La segunda es que tu hijo se sienta valorado por las personas de apego que lo cuidan durante la etapa de las rabietas. Esto significa que debemos de permitir a nuestro hijo ser él mismo y acompañarlo sin la necesidad de coartar sus emociones.

 

Sé que todo ésto es muy rápido de leer, pero en medio de una rabieta dónde podemos perder los papeles es complejo llevarlo a cabo. Si tienes dudas sobre qué hacer en ese momento sólo recuerda lo mucho que quieres a tu hijo y que éste te necesita.

Post escrito por Patricia Fondevila, colaboradora del blog de Más de 3.

 

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