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La historia de mi parto…

La historia de mi parto

 

El momento del parto es algo que suele dar miedo o generar incertidumbre… Pero en mi caso, he de reconocer que nada de nada, todo lo contrario. Yo estaba deseando que llegase súper ilusionada y sin ningún miedo.

En la última eco que te hacen, la ginecóloga me dijo que David venía con bajo peso, que la placenta no le nutría bien. Con lo que lo mejor era no esperar y provocar el parto en la semana 38…

Si si, lo que leéis. Imaginaros mi cara en aquél momento…

Evidentemente se lo comenté a mis matronas privadas, que enseguida me tranquilizaron. Si tanto el papi como yo somos pequeños, por qué esperaban que mi hijo fuese enorme??

En fin, no me quedó otra que asistir un jueves a la cita para inducción. Resulta que después de revolucionar a la familia (sobretodo a los abuelos primerizos), de asistir a las 9 de la mañana pensando en que iba a ser el día del nacimiento de mi pequeño… aparece el ginecólogo de guardia de ese día y me informa que él no va a inducirme, que no le parece correcto. Que me llevará a hacer una eco para valorar pero que seguramente no iba a quedarme.

Bueno, eso me lo dijo a las 11 cuando ya llevaba allí 2 horas con el gotero puesto. Y tras esperar y esperar, a las 2 de la tarde ( y yo muerta de hambre y aburrida) me llevan a hacer una eco.

 

Menudo show de ecografía

No sé si fue mejor ver allí a la ginecóloga que me aconsejó inducir o fue peor, pero no os imagináis la escena que mi marido y yo tuvimos que presenciar!!

Los dos ginecólogos discutiendo delante nuestro si era o no necesario sacar a David de mi tripita…

Al final llegaron al “acuerdo” (me río por no llorar) de que ingresaría el siguiente jueves ( de 39 semanas) para inducción.

Y a las 3 de la tarde, después de echar la mañana a lo tonto y sin comer!! Pues para casita tal cual.

Total que de nuevo a informar a los trabajos y familia de que se alargaba el tema otra semana.

 

Semana siguiente…

El siguiente jueves ingresé, muy verde, como ellas dicen jejeje. Así que me pusieron el propess (una tira vaginal parecida a un tampón, que hace que se borre tu cuello del útero). Ahí ya me informaron de que puede actuar rápido o estarte hasta 1 día como si nada.

En mi caso tuve suerte, en apenas 1h y 30 min yo le dije a mi marido que parasen las contracciones…jajaja. Y cuando entraron a verme me lo quitaron porque ya había echo efecto.

Siguieron las “manipulaciones” y me pusieron la oxitocina para seguir con el ritmo de las contracciones.

Así estuve bastante y os aseguro que no dolían apenas.

Cuando entraron de nuevo seguía con 1 cm de dilatación por lo que rompieron bolsa para intentar acelerar.

Y nada de nada…yo seguía igual. Me iban subiendo gradualmente la oxitocina.

Cuando las contracciones empezaron a notarse yo estaba tumbada y monitorizada y el dolor no lo llevaba nada bien, sin embargo levantada era como si no las notase.

Me dejaron ponerme a la pelota y mi marido se puso detrás mío para darme los masajes que aprendió en el taller de padre de CEM TU MATRONA, y que maravilla!!

Sin embargo, poco duró la calma, de repente según me informaba una matrona de que iban a hacer cesárea porque el parto no avanzaba, David tuvo una “caída” de respiración y la sala se llenó de repente de médicos.

Me tumbaron, pusieron el oxígeno, me dieron para firmar el papel de cirugía ( juro que no veía ni lo que ponía), me rasuraron y pusieron la sonda todo a la vez que me informaban de que nos íbamos corriendo a quirófano.

 

Y llegó el susto

En aquellos momentos gracias de nuevo a la preparación de Laura y Fabiola (CEM TU MATRONA), pude mantener la mente fría a pesar de ver la cara pálida de mi marido en un rinconcito de la habitación el pobre sin decir ni pío y supe que todo saldría bien si yo le trasmitía eso a mi peque. Y como mi marido no podía ver mi cara por la mascarilla del oxígeno, le levanté el dedo gordo en señal de ok, de que todo iba a salir bien.

Cuando entré en quirófano aluciné, se parecía un poco al de la clínica donde trabajo jejeje. Enseguida los 2 anestesistas me pincharon la anestesia y procedieron a operar.

Si, operar, suena fatal que una cesárea sea operación, en vez de ser un parto. Ese parto que yo tanto había imaginado, sin epidural, para el que tanto yo me había preparado…

Pero que no pudo ser… 🙁

El final no pudo ser otro que el ver a mi pequeño, que el oír su llanto, que el olerle por primera vez…

Como bien dicen, esa imagen nunca la olvidas. Ver esa carita por primera vez es lo mejor del mundo, y lo que me hizo mover las piernas en reanimación a los 15 min de estar allí. Imaginando (ingenua de mí) que me subirían enseguida para estar con mi bebé en sus primeros momentos de vida.

Que rabia me da que eso tampoco lo respeten!! Vale que sea una cesárea pero el bebé necesita estar pegado a su madre desde el minuto 1 y eso no deberían negárselo a nadie.

Bueno, ese fue el día de mi parto, a las 9h ingresé y a las 20h nació mi precioso David.

Solo espero que el siguiente parto sea todo distinto…más respetado y sin cirugía!!

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